dimarts, 8 de febrer de 2011

EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS

Doncs sí, Carpe Diem i  Oh capitán! van associats a la pel.lícula "El club de los poetas muertos". És una de les meves preferides, crec que Peter Weir va fer un treball magistral, arrododonit amb la magnífica interpretació de Robin Williams, llàstima que al  final l'Òscar no va ser per a ell!
El tema de l'educació, sempre tan de moda, pren especial rellevància a la pel.lícula i una vegada més queda palès la dificultad que tenim mares i pares d'exercir com a tals. El temps ens dirà si hem aprovat o no.
He trobat un article força interessant al respecte i, força més entenedor del que puguin ser les meves paraules.
En El club de los poetas muertos, se ponen en cuestión todos los rituales tradicionales de las aulas. Bandas, ritos, campos deportivos, sombreros al aire, becas de fin de curso, orlas, actos académicos formales estilo norteamericano, van entrado en una sociedad escolar o universitaria como la nuestra, en la que habíamos eliminado los ritos de la escuela franquista. La ritualización en que se mueve el mundo de la educación reproduce una continuidad entre una generación y otra. Constituye uno de los canales mediante el cual se realiza la transmisión cultural; puede ser enriquecedor en la medida en que cada acto ritual introduzca características novedosas, de lo contrario los rituales son formas estereotipadas, mecánicas, desvitalizadas y empobrecedoras con relación a los miembros que participan de dicho ritual. Nuestra sociedad está plagada igualmente de conductas cliché.
Estamos plagados de estereotipos rituales. El ritual de la primera clase, el ritual de la clase magistral, el ritual del trabajo práctico, el viaje de estudios, el programa en cuanto a qué debe aprenderse primero y qué debe aprenderse después, los exámenes, el ritual de los trabajos monográficos, las tesis de doctorado, son algunos ejemplos de las múltiples formas que asume la enseñanza ritual. Podríamos hacer la crítica responsable en sus dos fases: socialización humanizante y socialización alienante. Lamentablemente, por lo general se instituyen como formas vacías de relación entre profesores y alumnos, de allí el carácter estereotipado que tiene la enseñanza.
En El club de los poetas muertos el profesor ayuda a los alumnos a descubrir sus propios caminos, rompiendo con algunas pautas de la escuela tradicional. Es una de las pocas películas en las que la relación entre profesores y alumnos se convierte en una búsqueda común.
Enseñar a los alumnos a pensar y a ejercer la reflexión crítica es una meta que frecuentemente mencionamos como inherente a la función docente. Sin embargo muchas veces esto no pasa de ser una enunciación de buenos propósitos.
Repetidores en lugar de seres pensantes, receptores en lugar de evaluadores es el producto lógico de las formas en las que enseñamos, que reflejan aquellas según las cuales hemos aprendido. Por lo tanto cuando se habla de la necesidad de esclarecer y tomar conciencia del modo en que nos insertamos en ese trama represiva de relaciones se debe pensar en la posibilidad de ejercer la creatividad como único antídoto contra la repetición.


dilluns, 7 de febrer de 2011

¡OH CAPITÁN, MI CAPITÁN!

'''¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!'''


I

¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido;
El barco ha enfrentado cada tormento, el premio que buscamos fue ganado;
El puerto está cerca, las campanas oigo, toda la gente regocijada,
Mientras los ojos siguen la firme quilla de la severa y osada nave:
          Pero ¡oh corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
          Oh las sangrantes gotas rojas,

          Cuando en la cubierta yace mi Capitán
                Caído, frío y muerto.


II

¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
Levántate —por ti se ha arriado la bandera— por ti trinan los clarines;
Por ti ramos y coronas con cintas— por ti una multitud en las riberas;
Por ti ellos claman, el oscilante gentío, sus ansiosos rostros a ti se vuelven;
          ¡Arriba Capitán! ¡Querido padre!
          Este brazo bajo tu cabeza;

          Es tan sólo un sueño aquél en la cubierta,
                Tú has caído frío y muerto.


III

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos;
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
El barco se encuentra anclado sano y salvo, su viaje concluido y terminado;
De una horrorosa travesía, el barco vencedor, viene con un objeto conquistado;
          ¡Regocíjense, oh riberas y repiquen, oh campanas!
          Pero yo, con lúgubre andar

          Camino la cubierta donde yace mi Capitán,
                Caído, frío y muerto.



Carpe diem, Oh capitán, mi capitán...de què us sona això?


diumenge, 6 de febrer de 2011

CARPE DIEM


Carpe diem, provinent del llatí "Aprofita el dia", és un tòpic molt usual en la literatura renaxentista posterior al del segle XV.
Va ser el poeta llatí Horaci qui va expressar per primera vegada aquesta expressió a l'Oda 1,11: Carpe diem quam minimum credula postero ("Aprofita el dia, no confiïs a demà"), és un tema recurrent en la literatura universal com una exhortació a no deixar passar el temps que se'ns ha brindat; o bé, per gaudir dels plaers de la vida deixant a un costat el futur, que és incert. Cobra especial importància en el Barroc i el Romanticisme.
Així mateix es pot traduir com "Aprofita el moment", "Viu el moment", és a dir, "Aprofita l'oportunitat i no esperis a demà, perquè pot passar que demà l'oportunitat ja no existeixi".
Sant Expedit, patró de l'immediat, va arribar a utilitzar aquesta frase en la seva prèdica, instant a realitzar les obres en el present i negant el possible futur que és incert (Hodie Hodieque en llatí significa avui, en contraposició de Cras, que vol dir demà).

dimecres, 2 de febrer de 2011

UN PETIT TRESOR

Després de 35 anys, ha tornat a les meves mans. L'empremta del temps ha deixat constància en les seves pàgines esgrogueïdes i en una olor que evoca altres èpoques i altres lectures.
Tenia onze anys quan el vaig llegir, i no sé per què, aquests dies el recordava amb nostàlgia. Va ser un regal que li va fer un noiet enamorat a la meva germana, i sospito que qui el va llegir primer vaig ser jo. La seva portada de color verd  amb dibuixos de planetes, em va cridar poderosament l'atenció, i com a persona curiosa que sóc, volia sapiguer que s'amagava darrera aquell títol tan suggerent.



Hijo de las Estrellas, d'un tal Raymond F. Jones. Als onze anys va ser tot un descobriment, la meva ment inquieta no deixava de pensar en les possibilitats de l'existència de vida en altres planetes i aquest pensament m'ha acompanyat sempre. És la màgia dels llibres.

I ara, aquesta petita joia, ha tornat a les meves mans gràcies a la generositat de la meva germana. Li buscaré un lloc privilegiat i l'envoltaré de companys, que com ell, m'han deixat empremta.